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Aceite de CBD para la enfermedad de Parkinson

Aceite de CBD para la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica, es decir, que afecta al cerebro destruyendo lenta pero progresivamente las neuronas. La zona del cerebro afectada se encuentra muy cerca de la parte que controla el sistema motor, por lo que los pacientes con párkinson con frecuencia experimentan temblores, pérdida del equilibrio, rigidez muscular, problemas de sueño y lentitud o descontrol del movimiento de las extremidades. Es frecuente que esta enfermedad aparezca en adultos mayores con una edad promedia de 57 años.

En este artículo en particular veremos cómo ha aumentado la popularidad del aceite de CBD para tratar el párkinson.

 

Una prometedora opción de tratamiento

Cuando el párkinson comienza a manifestarse, los síntomas se confunden fácilmente con los habituales signos del envejecimiento. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, el diagnóstico se vuelve evidente. Aunque no existe un remedio para el párkinson, recientemente se ha descubierto que los efectos del aceite de CBD pueden ser beneficiosos para aliviar y controlar los síntomas. De modo que el CBD puede ofrecer una mejor calidad de vida a las personas afectas por esta enfermedad.

El aspecto más desmoralizante del párkinson tal vez sea que no está limitado por la edad. Aunque la mayoría de los pacientes son hombres mayores de 50 años cuando se identifican los primeros síntomas, esta enfermedad puede afectar a cualquiera. El párkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común en personas mayores después del alzhéimer, pero más allá de la edad, todos los pacientes se sienten atrapados en su propio cuerpo, incapaces de cuidar de sí mismos y viendo como su calidad de vida desaparece poco a poco.

Por lo tanto, para estos pacientes es crucial encontrar una opción de tratamiento que les ayude a aliviar los síntomas de la enfermedad y frenar su progresión lo antes posible. Por desgracia, los tratamientos convencionales para trastornos neurológicos severos a menudo provocan toda una serie de efectos secundarios, por lo que el aceite de CBD representa una alternativa de tratamiento natural prometedora sin efectos adversos o perjudiciales.

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El papel de la dopamina en la enfermedad de Parkinson

La razón por la que el CBD se ha mostrado efectivo es su estrecha relación con las funciones fisiológicas del cuerpo. Las personas con párkinson a menudo experimentan síntomas físicos, cognitivos y fisiológicos y, a medida que la enfermedad progresa, la pérdida del control motor se manifiesta cada vez con mayor intensidad. Esto se debe a la destrucción del 60-80 % de las neuronas que producen dopamina.

La dopamina es un neurotransmisor en el cerebro humano, encargado de transferir información entre las neuronas. Esta función ayuda a regular varios procesos fisiológicos, como el control motor y las respuestas emocionales.

Cuando desaparecen las neuronas encargas de producir dopamina, el paciente puede experimentar rigidez muscular, disminución de la movilidad, lentitud de movimiento, falta de equilibrio, problemas de coordinación y temblores en brazos, piernas, manos o mandíbula.

Desafortunadamente, estos no son los únicos síntomas que aparecen por falta de dopamina. Los pacientes también pueden llegar a perder sus expresiones faciales naturales o experimentar momentos de demencia, letargo, falta de sueño, depresión, ansiedad, miedo o cambios cognitivos. Muchas personas con párkinson han notado una mejora de estos síntomas gracias al uso del aceite de CBD.

 

La investigación sobre el CBD para el párkinson

La investigación muestra que el CBD actúa como un “agonista inverso” cuando se une a un determinado receptor acoplado a proteínas llamado GPR6, así contribuye en la producción de la cantidad necesaria de dopamina. A través de esta estimulación, el CBD ayuda a ralentizar el avance del párkinson y a hacer que sus síntomas sean más fáciles de manejar, lo que sugiere que el uso terapéutico del CBD puede ser indicado para esta enfermedad.

Tal y como han demostrado ensayos preclínicos, el CBD es un potente antioxidante con propiedades neuroprotectoras, por lo que resulta especialmente valioso para pacientes con graves trastornos neurológicos. Además de mejorar el control motor, el CBD también reduce la ansiedad, la depresión y el dolor, todo ello asociado con la progresión del párkinson y sus efectos perjudiciales en la calidad de vida de las personas afectadas.

Según la investigación, los trastornos como la ansiedad o la depresión son frecuentes entre los pacientes con párkinson. Cerca del 40 % desarrolla trastornos de ansiedad como consecuencia de la enfermedad y el 60 % sufre depresión con distintos niveles de gravedad, desde un leve estado depresivo hasta graves estados crónicos de desesperación. Se supone que los cambios químicos en el cerebro, que se producen debido a la naturaleza neurodegenerativa de la enfermedad, son los responsables de los cambios emocionales y de personalidad.

Actualmente, la evidencia médica sobre el uso y la efectividad del CBD en la enfermedad de Parkinson es limitada, principalmente debido a la ilógica prohibición del cannabis y sus derivados.

No obstante, el CBD ha sido utilizado durante muchos años para reducir la depresión y mejorar el estado mental, independientemente de las causas. Gracias a las experiencias personales y a la evidencia anecdótica, el CBD ha demostrado ser un tratamiento natural alternativo para la ansiedad, lo que reduce el malestar y el debilitamiento cognitivo que los pacientes con párkinson suelen sentir. Cuando se usa durante las primeras etapas de esta enfermedad progresiva, el aceite de cannabis con CBD también actúa como neuroprotector, protegiendo a las neuronas de mayores daños.

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La importancia de una dieta saludable

Más allá del gran potencial del CBD como opción de tratamiento natural, los estudios sobre el párkinson también han descubierto que una digestión desequilibrada puede aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Esto se debe a que ciertos microbios en el sistema digestivo liberan toxinas que pueden dañar a las mitocondrias, orgánulos celulares encargados de suministrar energía para la actividad celular de nuestro cuerpo.

Sin mitocondrias que suministren energía a las células, estas son incapaces de regenerarse y, por lo tanto, mueren rápidamente. Debido a este proceso, la enfermedad puede empeorar gravemente. Teniendo en cuenta la estrecha conexión entre las bacterias intestinales y las fases iniciales del párkinson, una dieta adecuada puede ayudar al cuerpo a frenar el desarrollo de la enfermedad en su etapa temprana.

Una dieta rica en alimentos fermentados y probióticos (bacterias del ácido láctico) puede ayudar a mantener las mitocondrias sanas, creando un entorno favorable en el tracto digestivo. Esto es igualmente provechoso para prevenir o aliviar trastornos como el estreñimiento o la ansiedad, que a menudo sufren los pacientes con párkinson.

 

Conclusión: el aceite de CBD para el párkinson

Si bien el aceite de CBD no ofrece una cura para el párkinson, sí que ayuda a controlar la enfermedad y a fortalecer el cuerpo para combatir sus síntomas debilitantes. Para conseguir la aceptación global y facilitar la disponibilidad del aceite de CBD para los pacientes con párkinson se necesitan más investigaciones y estudios en humanos. Al fin y al cabo, si el aceite de CBD ofrece la mínima posibilidad de mejorar la vida de los pacientes, sobre todo debido a los cambios neurológicos que pueden afectar gravemente su capacidad de llevar una vida decente sin la necesidad de ayuda externa para realizar tareas cotidianas, ¿no merece la pena seguir investigando?

Posiblemente, el aceite de CBD pueda ayudar a los pacientes con párkinson a valorar más su vida y a sentir una mayor autoestima al mejorar su estado mental, tratando los sentimientos de depresión, estrés y ansiedad. El CBD también contribuye a mejorar el sueño y a estar más activo durante el día, ya que reduce el dolor y las inflamaciones, mejorando así la movilidad.

Hasta que no se descubra la cura definitiva para el párkinson, el aceite de CBD ofrece una alternativa efectiva y más que bienvenida para mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren esta enfermedad. El aceite de CBD es completamente seguro y no produce efectos psicoactivos de ningún tipo, de modo que no puedes “colocarte” al tomarlo. Este es un factor importante porque, además, el CBD produce exactamente el efecto contrario: tranquiliza y relaja la mente, proporcionando una sensación de calma especialmente beneficiosa para la reducción del estrés mental.

Aunque se requiere más investigación para comprender totalmente las propiedades calmantes y neuroprotectoras, entre otras, del CBD, no pueden negarse los resultados positivos experimentados por muchas personas en todo el mundo. No hay garantía de que el aceite de CBD también funcione en tu caso, pero no lo sabrás hasta que no lo pruebes. Simplemente recuerda: es completamente seguro y por eso creemos que debería ser una opción de tratamiento alternativa al alcance de todo aquel que lo necesite, y cuanto antes mejor.