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Aceite de CBD y demencia

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Aceite de CBD y demencia

En una época en la que la población envejecida aumenta constantemente, los cambios demográficos que configuran nuestra sociedad son un asunto de especial importancia. Se prevé que el número de adultos mayores de 60 años aumentará significativamente en los próximos años, lo que, por consiguiente, ejercerá más presión sobre nuestro sistema sanitario. Este es un reto a nivel mundial y destaca la importancia de descubrir, investigar y permitir nuevas formas de tratar y prevenir enfermedades relacionadas con la edad.

A este respecto, el aceite de CBD para enfermedades como la demencia es más interesante que nunca. En este artículo, veremos algunas de las razones.

 

¿Qué es la demencia?

La demencia no es una enfermedad en sí misma, sino un término general que engloba una serie de síntomas que afectan negativamente a las capacidades cognitivas y, por lo tanto, perjudican a las funciones cotidianas. Entre estas capacidades se encuentran la memoria, la comunicación, el juicio, la percepción visual y otras capacidades inherentes a nuestra personalidad. Por este motivo, los cambios drásticos de personalidad en personas mayores a menudo se atribuyen a la demencia.

Por lo tanto, la demencia es un grupo de síntomas que aparecen con la edad y cualquiera de nosotros puede sufrirla, aunque su gravedad y evolución varían. Por lo general, se reconocen tres estados de demencia: leve, moderada y severa. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas se acentúan cada vez más.

En el estado leve, la demencia se manifiesta en algunos lapsus en la memoria. Esto puede pasarnos a todos, sobre todo cuando nos hacemos mayores, por eso puede ser que en un primer momento la enfermedad no se identifique. Sin embargo, suele diagnosticarse demencia cuando resulta cada vez más difícil realizar tareas cotidianas; cuando a una persona le cuesta cada vez más recordar información o experiencias; o cuando la personalidad de una persona mayor cambia a peor (se vuelve agresiva, depresiva, paranoica, etc.). Durante este estado moderado de la enfermedad, el paciente empieza a perder parte de su independencia, lo que puede ser bastante desalentador tanto para el mismo como para sus seres queridos. En el estado severo (la etapa final), los síntomas han empeorado considerablemente. El paciente tiene dificultades para comunicarse, incluso puede dejar de hablar, y pierde la memoria a corto o largo plazo. Los cambios de personalidad también son más pronunciados y algunos incluso desarrollan un comportamiento infantil debido a la pérdida de las capacidades cognitivas adquiridas a lo largo de su vida. En esta etapa, un paciente con demencia requiere cuidados continuos, a menudo las 24 horas del día, para realizar tareas simples como comer o mantener su higiene personal. Hacia el final, los pacientes con demencia avanzada a menudo quedan postrados en cama.

 

Demencia, depresión y CBD

Con las desoladoras expectativas de la evolución de esta enfermedad es habitual que muchos pacientes con demencia se depriman o se frustren. No obstante, parece que hay una conexión más profunda de lo que se pensaba entre la demencia y la depresión. Para comprender esta conexión tenemos que echar un vistazo a nuestra biología.

Existen muchas causas de la demencia, como traumas, derrame cerebral u otras enfermedades, pero lo que todos los tipos de demencia tienen en común es un cuerpo desequilibrado. Cuando se produce un desequilibrio en nuestro cuerpo, debido a una enfermedad, una alimentación poco saludable o malos hábitos en el estilo de vida, nuestras células corren el peligro de sufrir daños. Esto se debe a la acumulación de sustancias químicas inflamatorias en nuestro cuerpo.

Estas inflamaciones son las que unen la demencia y la depresión, y también el CBD.

Cuando nos sentimos deprimidos, nuestro cuerpo activa una forma de defensa propia. Percibe que algo está en desequilibrio y se esfuerza al máximo para solucionarlo: activa macrófagos en la sangre y microglías en el cerebro, células que refuerzan el sistema inmunitario y nervioso. Estas células también liberan una gran cantidad de cortisol y citoquinas proinflamatorias en el torrente sanguíneo provocando dos efectos: inflamaciones y estrés.

Un cuerpo con inflamaciones y estrés deja de funcionar como debería, porque el cortisol impide al cuerpo transformar la proteína en energía y dificulta el flujo de aire constante hacia las redes neuronales en el cerebro. Cuando se inhiben estas funciones normales, se acumulan toxinas en el cuerpo, lo que puede causar neurodegeneración (muerte celular en el sistema nervioso), reducción de la neuroprotección y menor reparación neuronal.

Debido a los efectos negativos de los niveles altos de cortisol y citoquinas, la evidencia clínica sugiere que la depresión puede ser una de las primeras manifestaciones de la demencia.

Y es aquí donde el CBD cobra protagonismo.

 

¿El CBD puede ayudar a tratar la demencia?

A pesar de que la demencia no tiene cura, la investigación indica que el cannabidiol (CBD) puede ayudar a aliviar los síntomas e incluso ralentizar la progresión de la enfermedad. El CBD tiene múltiples propiedades beneficiosas que pueden actuar positivamente para prevenir y controlar el desarrollo de la demencia.

El CBD es antiinflamatorio

La investigación ha mostrado que el CBD tienen efectos antiinflamatorios, lo que contribuye a reducir las inflamaciones causadas por un desequilibrio en la dieta, el estilo de vida o el estado de salud. Este efecto puede frenar la evolución tanto de la demencia como de muchas otras enfermedades causadas por inflamaciones en el cuerpo, como la artritis, la diabetes, la esclerosis múltiple, entre otras.

Las propiedades antiinflamatorias del CBD son especialmente interesantes en relación con la demencia, ya que se cree que la causa son inflamaciones en el cerebro. Cuando el cuerpo detecta inflamaciones, libera oxígeno para reducirlas (como cuando soplamos aire frío sobre la piel quemada). El aumento de oxígeno, sobre todo en el cerebro, provoca la aceleración de la muerte celular. Por lo tanto, las inflamaciones ocasionadas por la depresión pueden ser la causa de la muerte neuronal, lo que conduce a la demencia.

El CBD estimula el crecimiento del tejido cerebral, haciendo retroceder y previniendo los impactos negativos de la demencia y la depresión en la capacidad cognitiva y, por lo tanto, en la calidad de vida de la persona afectada.

El CBD para un mejor flujo sanguíneo

Los estudios también muestran que el CBD, a través de la activación de los receptores CB2, ayuda a recuperar un buen flujo sanguíneo al cerebro. Esto puede aumentar la actividad neuronal y reducir los daños. De modo que el CBD también contribuye positivamente a aumentar el control del sistema motor, por ejemplo, reduciendo los temblores o mejorando el sueño, ambos síntomas asociados con la demencia.

El CBD es un neuroprotector

Las propiedades neuroprotectoras del CBD se deben a su capacidad de reducir las inflamaciones y el estrés oxidativo. El CBD no solo puede ayudar a frenar los daños y la muerte de las neuronas, causado por demencia o depresión, sino que los estudios también indican que ayuda a reparar las áreas dañadas del cerebro.

Además, también funciona como estimulante del cerebro, ya que aumenta el flujo de aire al cerebro, posibilitando el crecimiento del tejido cerebral y reduciendo así la pérdida de memoria y otras funciones cognitivas.

 

CBD para la demencia

Sus propiedades protectoras, antioxidantes, antiinflamatorias y estimulantes del cerebro hacen del CBD un compuesto muy prometedor para personas que sufren demencia. Potencialmente puede ayudar a activar y reparar áreas del cerebro que se daban por pérdidas. El CBD también contribuye a reducir el estrés y la ansiedad, síntomas causados por la demencia en sí o como consecuencia de la respuesta natural frente a la progresión de la enfermedad.

Aunque se requiere más investigación para determinar la influencia exacta del CBD en la demencia, los estudios preliminares muestran resultados prometedores tanto para personas con riesgo de desarrollar la enfermedad como para pacientes en estado avanzado. Al fin y al cabo, el CBD no produce efectos secundarios y su uso es totalmente seguro, tal y como ha afirmado la OMS.

Hoy más que nunca es necesaria una opción de tratamiento segura, simple y compasiva para controlar y prevenir la demencia, dado que en la mayor parte del mundo la población está envejeciendo, con lo cual la enfermedad se vuelve más común. Así que, para protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos, el CBD es una alternativa ideal a las opciones de tratamiento convencionales para enfermedades relacionadas con la edad.

Para concluir, antes de comenzar a tomar CBD, te recomendamos que hables con tu médico. Este consejo se dirige especialmente a las personas mayores, ya que el CBD puede afectar tanto positiva como negativamente la absorción de otros medicamentos. Si no tomas ningún tipo de medicina, una dosis diaria de CBD seguramente te hará bien.