✓ Entrega entre 4 - 10 días

✓ Entrega entre 4 - 10 días

¿Cuál es la diferencia entre cannabis medicinal y aceite de cannabis con CBD?

¿Cuál es la diferencia entre cannabis medicinal y aceite de cannabis con CBD?

En los años 60, la ONU clasificó la planta de cannabis bajo la misma categoría que las sustancias psicoactivas sin valor terapéutico reconocido (drogas) y fue prohibida en la mayor parte del mundo. Anteriormente, el cannabis había sido utilizado durante miles de años en distintas culturas como medicina, droga psicotrópica y en ceremonias religiosas y espirituales. Pero en tan solo pocos años consiguieron prohibir su consumo y así desapareció este legado cultural.

En este ámbito, la ciencia ha recorrido un largo camino en los últimos 30 años. En realidad, fue la experimentación con drogas, entre ellas el cannabis, de los jóvenes en los años 70 lo que despertó el interés de investigadores en medicina. Y cuando a finales de los 80 se aisló el compuesto THC y luego en los 90 se descubrió el sistema endocannabinoide, la investigación sobre el valor terapéutico del cannabis realmente despegó.

Si el cannabis es o no una medicina todavía sigue siendo tema de debate. Incluso entre los que afirman que la planta tiene propiedades terapéuticas aún se discute sobre qué formas del cannabis podrían considerarse medicinales. Este artículo aborda el debate en torno al cannabis medicinal, qué es el cannabis medicinal y en qué se diferencia del aceite de cannabis con CBD.

 

¿Qué es el cannabis medicinal?

En el ámbito jurídico no existe una definición de cannabis medicinal ni una explicación sobre lo que lo diferencia de otros productos con cannabis. Aun así, está claro que la principal diferencia entre ambos es que los productos médicos deben ser aprobados por las empresas fabricantes (y sus laboratorios) antes de salir al mercado. Para ello se requiere evidencia clínica que demuestre la seguridad, la eficacia y la ausencia de efectos secundarios graves del producto.

Puede que ahora estés confundido y no comprendas porqué el cannabis es ilegal, a fin de cuentas, es seguro, efectivo y no produce efectos secundarios graves, tal y como confirmó la OMS hace poco más de un año. Desgraciadamente, la razón que lo explica es motivo de gran frustración entre los pacientes que utilizan cannabis por sus propiedades medicinales.

Para que un producto pueda comercializarse como medicamento se necesita la aprobación de las autoridades pertinentes (de cada país en el que se quiere vender el producto). Como ya hemos mencionado, para recibir la aprobación, son imprescindibles los estudios clínicos que demuestren que el producto funciona como es debido y que es seguro para los pacientes. Pero estas pruebas no son precisamente baratas. De hecho, el coste promedio de probar la eficacia y seguridad de un medicamento asciende a 67 millones de dólares (59 millones de euros). De modo que se requiere una gran cantidad de dinero para que un producto pueda ser vendido como medicamento, lo que naturalmente debe generar grandes expectativas en los inversores. Estos necesitan un incentivo financiero para invertir, necesitan tener la seguridad de que su inversión saldrá a cuenta. Al fin y al cabo, nadie compraría acciones de una empresa sin esperar ganar dinero con la inversión. Lo mismo sucede con los inversores en el sector médico, por lo que a menudo solo invierten en productos que pueden patentar para así asegurarse beneficios.

Por esta razón sigue sin haber suficiente evidencia clínica de los efectos terapéuticos del cannabis: no se puede patentar una planta.

 

Cannabis medicinal aprobado

En muchos países, algunos productos elaborados a partir de cannabis ya han sido aprobados como medicina y reciben el nombre de “cannabis medicinal”. Estos productos son Cesamet, Marinol, Sativex (también conocido como Nabiximol) y Epidiolex. Los dos primeros se elaboran con cannabis sintético (los cannabinoides no se extraen de la planta, sino que se producen artificialmente en laboratorios); los dos últimos, en cambio, sí que contienen fitocannabinoides (los compuestos activos de la planta de cannabis).

Dado que los cannabinoides son o bien producidos sintéticamente o bien elaborados para ciertos grupos de pacientes, el fabricante puede patentar los productos, aunque no la planta de la cual derivan los compuestos.

 

El dinero explica la “falta de evidencia”

Los pocos productos de cannabis medicinal que han sido aprobados como medicamento solo son fabricados por empresas que han podido patentar su solución y, por lo tanto, asegurar sus beneficios. Así que se necesitan importantes fuerzas financieras para poder reconocer un producto con cannabis como medicina.

De modo que no es la falta de interés por el cannabis medicinal lo que impide llevar a cabo estudios clínicos, más bien es el hecho de que el cannabis no es una fuente de ingresos segura para las empresas que disponen de medios económicos suficientes para invertir en estos estudios.

Aunque el término “medicina” está legalmente protegido, el uso del cannabis como medicina no lo está, al menos no al mismo nivel. Por eso existen varias maneras de legalizar el uso del cannabis en tanto que medicamento.

 

Productos con cannabis

La razón por la que, en 2018, el Parlamento del Reino Unido aprobó la prescripción médica de cannabis medicinal fue la presión pública: durante años, se tacharon de criminales a los pacientes que utilizaban la planta simplemente para aliviar sus dolores. Para algunos de ellos, el cannabis era su única esperanza de poder llevar una vida normal después de haber comprobado que los medicamentos convencionales ya no funcionaban. Fueron las historias de niños que sufrían las que realmente provocaron el levantamiento nacional contra las leyes arcaicas que regulaban el consumo de cannabis. A pesar de que fuera considerado durante muchos años como una droga psicotrópica sin valor medicinal alguno, el gobierno finalmente decidió escuchar a la gente y reconsideró su uso como medicamento de prescripción.

En el Reino Unido, el cannabis medicinal sigue estando regulado por la Ley de uso indebido de drogas, pero no es el caso del CBD. Esto se debe a que el CBD no es una sustancia psicoactiva y, dado que el aceite de CBD contiene menos del 0,2 % de THC (tetrahidrocannabinol), su compra, posesión y uso es legal en toda la UE.

Con la reconsideración del cannabis por parte del gobierno británico también se clarificó su legalidad y la de sus productos derivados, facilitándose así el acceso al cannabis como medio terapéutico.

 

¿Cannabis medicinal o aceite de CBD?

La diferencia entre cannabis medicinal y aceite de cannabis con CBD depende de a quién se lo preguntes. Según la UE y el gobierno británico, solo los productos aprobados son “medicinales” propiamente dicho, lo que significa que solo existe un producto considerado como cannabis medicinal: Sativex. El resto de los productos son medicina “no autorizada” o “especial” que solo pueden ser recetados por médicos especialistas y únicamente a pacientes que ya han probado todas las opciones de tratamiento posibles para su enfermedad. Así que, en realidad, el uso de cannabis medicinal está limitado a un grupo de pacientes muy reducido, aunque en el futuro el acceso a este remedio natural probablemente sea más fácil para todos.

 

Cannabis en la Unión Europea

El mercado europeo de productos legales derivados del cannabis está creciendo rápidamente. En los países en los que se ha legalizado el cannabis medicinal (incluido el Reino Unido), el número de pacientes que lo utilizan crece un 40 % cada mes y, actualmente, la industria del cannabis medicinal solo en Europa tiene un valor de más de 150 millones de euros.

Aun así, a pesar de que cada vez más países de la UE y del resto de Europa legalizan el cannabis medicinal, el mercado sigue estando extremadamente regulado. Existen estrictas normas sobre quién puede cultivarlo, venderlo, poseerlo; qué productos está permitido usar; cuánto se puede comprar; quién puede autorizar su uso, fabricación y comercialización, así como muchas otras restricciones sobre la propia planta y los productos que se elaboran a partir de ella.

Y no es que solo la normativa de la UE sea muy estricta, sino que además el mercado europeo está muy fragmentado, ya que cada país tiene sus propias leyes. Y aunque se comparten y respetan (más o menos) las leyes de los estados miembro de la UE, sigue habiendo un gran desacuerdo entre los estados respecto a lo que se considera cannabis medicinal. Algo parecido ocurre en Estados Unidos, donde cada estado puede aplicar sus propias leyes sobre el cannabis, aunque a nivel nacional se considera una sustancia ilegal. Sin embargo, Estados Unidos es un ejemplo único de fragmentación legal, porque, a pesar de su prohibición, el gobierno posee una patente sobre el potencial terapéutico de los cannabinoides y durante varios años ha dirigido un programa para pacientes en el que ha proporcionado a los ciudadanos cannabis medicinal como parte de su seguro médico.

Actualmente, los estados miembros de la UE están debatiendo si cambiar las leyes que regulan el cannabis medicinal, y la terminología es aquí un tema central. Muchos de los estados argumentan que el cannabis medicinal ya está al alcance de muchos pacientes, aunque con ello se refieren a solo cuatro productos aprobados (solo uno en el Reino Unido) y no a la propia planta y sus derivados naturales. Desafortunadamente, la sesión para tratar este posible cambio legal ha sido pospuesta varias veces debido a la apretada agenda de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, probablemente debido al Brexit.

El debate entre los estados miembros sobre la definición de “cannabis medicinal” y en qué medida difiere de los productos derivados del cannabis se está llevando a cabo tanto a nivel europeo como nacional. También se discute si los términos “medicina natural” o “cáñamo” son inapropiados para referirse a productos que teóricamente son de uso medicinal. Mientras tanto, los pacientes no pueden hacer más que esperar hasta que esta opción de tratamiento sea legal.

 

¿Qué responden al respecto los pacientes que utilizan cannabis medicinal?

Para muchos pacientes que utilizan cannabis regularmente para aliviar sus dolores, náuseas, calambres, ansiedad, depresión, entre muchos otros problemas de salud y enfermedades, el aceite de cannabis con CBD es una opción igual de válida que el cannabis medicinal. Que el cannabis contenga sustancias psicoactivas (el THC) o no, no cambia el hecho de que muchos pacientes británicos hayan optado por usar cannabis como medicina.

Esta elección no tiene nada que ver con normativas; se trata de aliviar el dolor. Por esta razón, muchos pacientes no hacen distinciones entre cannabis medicinal y aceite de cannabis con CBD, sino que simplemente consideran el cannabis en general como remedio terapéutico.

Así que el aceite de cannabis con CBD puede ser medicina del mismo modo que pueden serlo los productos de cannabis con THC. Y aunque el THC produzca efectos psicoactivos, esta no es la intención de utilizar productos que lo contengan. Los pacientes no buscan “colocarse”, solo buscan un remedio para aliviar sus dolores. Lo mismo se aplica al aceite de CBD, que es utilizado por muchos como opción terapéutica.

Por lo tanto, a pesar de que las leyes conciban el cannabis medicinal y el aceite de CBD como dos productos separados, nosotros creemos que en realidad son los mismo y que, por consiguiente, deberían ser igualmente accesibles para cualquier paciente que prefiera utilizar cannabis como medicina.